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Alberobello es universalmente conocida como la
capital de los trulli, las características viviendas de
piedra, famosas en todo el mundo por su extraordinaria
singularidad. Los trulli de Alberobello han sido declarados
patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO. El
trullo es una antigua construcción de piedra, constituida
por una base circular o cuadrangular, coronada por una
cúpula en forma de cono. Cada trullo tiene una forma y un
tamaño diferentes; esto se debe a que cada uno de estos
alojamientos era edificado de manera completamente
artesanal. |
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Las paredes se erigían colocando bloques de piedra "en
seco" unos encima de los otros, sin utilizar material
aglutinante ninguno. Las chianche que formaban la cúpula se
encajaban con asombrosa habilidad dando lugar a una
estructura tan firme que no requería el uso de cemento ni de
otros elementos de agarre. La especial conformación de los
trulli y los materiales que los configuran hacen que estas
moradas resulten cálidas en invierno, incluso sin el empleo
de fuentes de calefacción, y frescas en las bochornosas
jornadas estivales.
En la parte inferior de las cúpulas de los trulli a menudo
pueden observarse trazos de símbolos astrológicos,
cabalísticos y religiosos. El origen de este tipo de
edificio es incierto: la casa en forma de cono probablemente
es de derivación oriental; el uso que de ella se hace en
Apulia responde a exigencias de construcción primitivas pero
no se pueden excluir orígenes vinculados a creencias
religiosas o mágicas. En lo alto de cada trullo despuntan
los pináculos, pequeñas esculturas de piedra encaladas y
trabajadas a mano.
Las converse son casas rematadas con unos insólitos
tejados puntiagudos que aquí se denominan cummerse. Su capa
de cobertura está constituida por unas placas calizas
(chiancarelle) que revisten la bóveda de cañón, bastante
elevada, que queda por debajo. Este tipo de cobertura es
fundamentalmente urbano: en el campo la encontramos
únicamente en fincas pertenecientes a propietarios de masías,
junto a aldeas constituidas por trulli, que se utilizaban
para guardar herramientas agrícolas o bien como morada para
los labriegos.
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